La jornada sobre el Día E traía, entre otros mensajes, una analogía sobre el fútbol, en la que se lee: “Todos estamos convocados a jugarnos el partido más importante de Colombia.” La Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación salió a la cancha, pero no a jugar el partido forzado por el MEN, sino a conversar con los hinchas de la educación pública, acerca del dubitable Indicador Sintético de Calidad y a reafirmar el color de la grama natural del estadio.

Un catabro me envió, con tufillo semiprovocador, el enlace de un escrito de un militante del Moir, publicado en una página de esa agrupación que se encabeza como Polo Democrático Alternativo, y en que pretende, sin mayor argumentación, refutar al recién fallecido Eduardo Galeano en sus “Venas abiertas de América Latina” (no como dijo una jaca cercana a la caverna uribista,  ‘Las venas rotas de AL’).

En mi paso por el sindicalismo he visto de todo, unos que aman con devoción la posibilidad de ver un mundo nuevo, otros que sufren por la desigualdad de la clase obrera, otros que ven en el sindicalismo un buen estilo de vida y otros que privilegian el viático, el permiso, en fin como dicen por ahí de todo hay en la viña del Señor.

Nuestros conceptos acabados o incipientes, dependiendo de la óptica como se miren, desde las ciencias sociales, ciencias políticas o desde el derecho: de democracia, de Estado, de Constitución, son occidentales, referido a que desde la historia de occidente, principalmente europea, hemos aprendido estos conceptos elaborados  o no, a partir de esa historia, que no, nos es indiferente, de hecho muchas de nuestras instituciones son europa-oocidentalizadas, conllevando a un proceso de deterioro en la implementación de esos conceptos, al no ser propiamente nacidos de nuestra propia realidad histórica, política y jurídica.

“Si tus planes son para un año, siembre trigo. Si son para diez años, planta un árbol. Si son para cien años, instruye al pueblo. Sembrando trigo una vez, cosecharás una vez. Plantando un árbol, cosecharás diez veces, Instruyendo al pueblo, cosecharás cien veces”.

“No me niego a pagar los impuestos por ninguna razón en concreto; simplemente deseo negarle mi lealtad al Estado, retirarme y mantenerme al margen…pero me interesaría conocer las consecuencias que tendría mi lealtad” H.D. Thoreau.

Hoy 15 de febrero se cumplen  49 años de la caída en combate del cura guerrillero Camilo Torres Restrepo; mucho se especula de su muerte, unos dicen que murió por rescatar un fusil, otros dicen que jamás debió haberse incorporado a la guerrilla, lo cierto es que como un trofeo de guerra hasta el día de hoy no sabemos absolutamente nada de sus restos mortales y como dice la canción “Camilo torres muere para vivir”.

Para nadie es un secreto que los medios de comunicación colombianos están al servicio del mejor postor, un día amanecen con Santos a la otra semana le hacen juego a Uribe, en fin todo depende de la billetera más abultada y los interés del grupo empresarial que representan.

«En la mañana nos bautizan; al medio día, el sol ha borrado nuestro nombre; al atardecer, quisiéramos bautizarnos nosotros” León Felipe.

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