Tatequieto a esos pensionados que se atornillan en el sindicalismo

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Por estos días se abrieron las inscripciones de listas para la elección de la junta directiva de la Asociación Distrital de Educadores, ADE, en Bogotá, en un hecho sin precedentes, el sindicato le puso tatequieto, a esas personas que, a pesar de que ya cumplen su edad de jubilación, se atornillan al sindicalismo para vivir de él.


Un señor que literalmente utiliza las instalaciones del sindicato como consultorio jurídico para ejercer su negocio familiar, no asiste a las reuniones de junta directiva, no acompaña las movilizaciones del sindicato, asesora la formación de sindicatos paralelos al interior del magisterio y como, según él, sus aportes y viáticos sindicales no le alcanzan, invita a los maestros que asesora, a comprar bonos, rifas y sorteos que incrementan su lucrativo negocio. Todo esto con el agravante que funge como abogado de oficio sin tener ninguna clase de título profesional.

Criticamos al polémico y vitalicio senador Roberto Gerlein, pero legitimamos las mismas prácticas y hasta peores. El sindicalismo no es para hacer consultorios jurídicos ni mucho menos para hacer de este un negocio familiar. Si bien es cierto se debe velar por los derechos laborales de los trabajadores, no se puede permitir que este oficio se convierta en un caballito electoral.

Respeto y valoro el gran aporte histórico que algunos pensionados le han dado al movimiento obrero, pero hay que decirlo, desafortunadamente hay algunos que a pesar de recibir su pensión, insisten en seguir en el sindicalismo con el objetivo de aumentar sus ingresos con los viáticos de aportes sindicales. Miremos el grado de corrupción, politiquería y deslegitimidad que han alcanzado las centrales obreras, donde los que se enquistan en el poder, en su mayoría o son pensionados o son desempleados, que ven en el sindicalismo un buen modus vivendi.

Por último, quiero compartir unas consideraciones frente a estos recurrentes sucesos: uno, las direcciones sindicales deben valorar los aportes y sabiduría  que muchos de estos compañeros le puedan dar a la organización sindical; dos, las futuras generaciones de trabajadores deben cambiar el chip de que el dirigente sindical es aquel que me soluciona mi requerimiento o legulellada jurídica; tres, si usted valora su sindicato y cree firmemente en los derechos de los trabajadores, no permita, ni legitime la proliferación de estos profesionales del sindicalismo, rescate los verdaderos valores de clase obrera que son la solidaridad, la fraternidad y la lucha.

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