Revoquemos la farandulería de izquierda

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Para iniciar este artículo quiero recordar las palabras del cura Camilo Torres “Ya estamos cansados de discursos, ya estamos cansados de promesas. Cuando  vemos un movimiento masivo, veremos cómo se juntan a ellos, una cantidad de oportunistas de última hora que querrán usufructuar ese movimiento…

Creo que nuestro pueblo, como decía Jorge Eliecer Gaitán es superior a sus dirigentes, tiene ya el olfato y la malicia indígena suficiente para saber cuál es el oportunista, el ambicioso, el personalista… Es importante, entonces, que nosotros veamos lo que ha pasado hasta ahora y comencemos con una mucha mayor exigencia, en disciplina, en organización de cuadros, en eficacia de lo que hemos venido hasta ahora. Debemos abandonar el carnaval y comenzar ahora en serio la revolución.”

En un país donde los salarios de los trabajadores son de los más bajos y, al mismo tiempo, los salarios de los congresistas son de los más altos en el mundo, todos sueñan con ser concejal, diputado, senador, lo que sea, con tal de adquirir los jugosos beneficios de estos puestos. Desafortunadamente en la actualidad, como lo señalaba Camilo, algunos sectores de izquierda se han llenado de oportunistas, que ven en las luchas sociales la oportunidad de salir del atolladero. Podría señalar muchos casos, como el del concejal Venus Albeiro Silva, que se prestó para la venta de la ETB; las clandestinas reuniones entre el senador Robledo y el Centro Democrático; o las alianzas de la adalid de la anticorrupción Claudia López con el alcalde Peñalosa, en fin, los mismos con las mismas prácticas de derecha.

En estos momentos, cuando los trabajadores y maestros colombianos le han demostrado al Gobierno su capacidad de resistencia, debemos alertarnos ante tanto oportunista infiltrado en la izquierda. Miremos el caso de la negociación con los compañeros estatales, donde después de firmarse el acuerdo marco estatal, aparecen un grupo de desempleados y pensionados del MOIR a decir que el acuerdo estatal es incoherente con los paros del magisterio y de los trabajadores, una desfachatez y oportunismo de los que se acostumbraron a vivir del sindicalismo colombiano.

También vemos el caso de la revocatoria al alcalde Enrique Peñalosa, donde los trabajadores de la ETB (SINTRATELEFONOS), junto con los maestros del Distrito (ADE) y varios sindicatos de gran capacidad de movilización en la capital, construyeron y sacaron adelante la revocatoria. Solo de las 700.000 firmas recolectadas, más de 500.000 fueron garantizadas por los trabajadores. Pero al son de la unidad no demoró en llegar el oportunismo de izquierda, que evidentemente ve en los medios tradicionales de comunicación la oportunidad de hacerse visibles; y que con su desafortunada aparición han dado la papaya para señalar que la campaña de la revocatoria es un revanchismo de la izquierda.

Indudablemente todos sabemos que los medios señalan lo que les conviene. El vocero oficial de la revocatoria es Gustavo Merchán, fiscal de Sintratelefonos, y políticamente se considera sociólogo cristiano. Esta semana, después de miles de intentos de tumbar la revocatoria, la CNE le dará paso a un momento crucial en la historia de la democracia colombiana. En cualquier caso, los trabajadores del Distrito debemos asumir un compromiso histórico en la defensa del patrimonio de los bogotanos, no poner atención a la faranduleria de izquierda que se desespera por mojar cámara y en las calles defender la democracia Bogotana.

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