Una nueva etapa del sindicalismo

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En los años 30, la Masacre de la Bananeras puso en primer plano las reivindicaciones de los trabajadores colombianos. Esto obligó a darle una verdadera vida jurídica al sindicalismo y floreció la lucha obrera. En los años 60, la Revolución Cubana, transforma y reorganiza el movimiento social colombiano; renace un sindicalismo militante y beligerante, que veía con esperanza una Colombia para los trabajadores.

En los años 90, la caída del bloque soviético marca el auge del neoliberalismo, se transforman las relaciones laborales y se vienen a pique grandes luchas conquistadas históricamente.

Existe un dicho que profesa que quien no conoce su historia está condenado a repetirla. La crisis que vivimos hoy en día en el  sindicalismo es producto de muchos factores, pero en particular quiero señalar dos que me llaman la atención.

En los años 60, en plena Guerra Fría, el capitalismo diseña una campaña para mitigar el creciente prestigio del socialismo en el mundo. Nace, entonces, la necesidad de financiar ONG y entidades para contrarrestar el auge de la lucha obrera en América Latina. Algunas agencias internacionales, con prebendas, viajes y viáticos compran la consciencia de algunos dirigentes, permeando las centrales obreras y menguando los ánimos huelguistas de la época.

Tras esta desafortunada penetración ideológica, donde se invita al diálogo social y la concertación con los patronos, se deja a un lado la huelga y la formación politico-sindical y nacen personajes que ven en el sindicalismo un buen modus vivendi. Estos personajes los hemos bautizado 'los profesionales del sindicalismo', se caracterizan por conocer todas las leguleyadas jurídico laborales; en muchos casos no son trabajadores y ven en el sindicalismo una buena  palanca para hacer proselitismo político.

En nuestro país, el sindicalismo coincidencialmente cada 30 años ha marcado una nueva etapa en su historia. Esperamos que esta nueva etapa marque el final de los profesionales del sindicalismo y las futuras generaciones entendamos que un buen dirigente sindical no es aquel que sonríe bonito y te soluciona todos los problemas jurídicos. Un buen dirigente sindical es aquel que te invita a trabajar colectivamente y tiene el país en su cabeza.

Por: Antonio Larrota

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