Para iniciar este artículo quiero recordar las palabras del cura Camilo Torres “Ya estamos cansados de discursos, ya estamos cansados de promesas. Cuando  vemos un movimiento masivo, veremos cómo se juntan a ellos, una cantidad de oportunistas de última hora que querrán usufructuar ese movimiento…

Mi mamá me enseñó que perro que ladra no muerde, la honorable senadora Claudia López se volvió una digna opositora del ex presidente Uribe, del presidente Santos y de todo lo que genere votos, en resumidas cuentas quiere ganar votaciones de incautos izquierdistas o de ciudadanos de a pie que con justa razón están inconformes con la tradicional política colombiana.

Según un estudio de un importante medio financiero mexicano financialred, el salario de los colombianos es el salario mínimo más precario en América latina, por ejemplo, en Uruguay el salario mínimo le alcanza a un uruguayo para sostener tres canastas familiares de su país, en Panamá el salario mínimo de un Panameño le alcanza para sostener dos canastas familiares de su país y en Colombia el país del sagrado corazón, el salario mínimo de un Colombiano le alcanza para sostener media canasta familiar.

Al mejor estilo del gobernante autoritario, el alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa viene dejando ver su talante  excluyente y elitista, para abordar las complejas situaciones que atraviesa la ciudad.

Hacia los años 70, existía en nuestro país el denominado sindicalismo independiente y clasista que congregaba en su seno a más del 60% de la clase obrera colombiana. por otro lado cuando surge la re fundación de la CTC en 1958, el Estado orientó expulsar a los comunistas de esta central, dando origen a una nueva central, la CSTC. Estos dos sectores de carácter netamente clasista, trabajaban a  principios de los años 80, por la reinvidecaciones de los derechos laborales y preponderaban por la unidad de los trabajadores colombianos.

En los años 30, la Masacre de la Bananeras puso en primer plano las reivindicaciones de los trabajadores colombianos. Esto obligó a darle una verdadera vida jurídica al sindicalismo y floreció la lucha obrera. En los años 60, la Revolución Cubana, transforma y reorganiza el movimiento social colombiano; renace un sindicalismo militante y beligerante, que veía con esperanza una Colombia para los trabajadores.

Es sensato y prudente entablar un diálogo con argumentos políticos y sociales. Más no lo es cuando los argumentos son viscerales y antidemocráticos como lo hace Uribe, Ordóñez, Paloma, Luisa Fernanda Canal, Zuluaga y los pastores de iglesias cristantas muy de boga ahora que se les pierde el discurso aterrador de la guerra.

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